Adjetivo superlativo

Tengo la alegría de rebajas, de baja la nostalgia, tengo el corazón de oferta.
Me ofrezco a subirte la autoestima en la próxima escalera.
Tengo la mirada hacia el futuro haciendo muecas.
Tengo la tolerancia rezando hacia la meca.
Tengo el respeto con las mangas remangadas.
Hoy llevo en la pupila sonrisas de porcelana.
 
Pierdo la infancia en los bosques prohibidos.
Llevo la madurez bajo un gorrito de niño.
Llevo meses redactando las palabras que no escribo
con adjetivos superlativos…

Tengo la dulzura en minifalda,
los espejos a la espalda,
dejo de ser Mafalda, hoy no me quejo.
Tengo más amigos que dinero,
más canciones que consejos,
más reflejos si te robo un beso.
Tengo el sueño americano, el corazón latino,
la sangre destilada por el vino.
Tengo resaca los domingos, las manos sin anillos
y el canto de los grillos de recuerdo.
Tengo al viento susurrando cotilleos a tu pelo.
Tengo suerte si hoy te veo.
Tengo una lámpara de noche esperando que le pidas tres deseos
con adjetivos superlativos…
Tengo el optimismo en vaso lleno;
tengo media naranja que quieren que le expriman lo de dentro.
Tengo una falda recortada, un poema de amor, un menú para dos,
un extractor de malas pasadas.
Tengo en la nevera el champán de la otra noche
y una mantra friolera que se ha aprendido tu nombre.
Tengo el equilibrio a la altura del escote.
Tengo ganas de dar la vuelta a tu mundo a bajo coste.
 
Quiero que los que quiero no se me hagan mayores.
Quiero invadir tus piernas con honores.
Que no valgan más mil gritos que dos buenas razones.
Quiero argumentarte el sueño
con adjetivos superlativos…